Radio Jai
Por Michael Ledeen
Una fuerte respuesta comunitaria frente al ataque terrorista de 1980 hizo germinar una nueva generación de líderes dinámicos.
El 20 de marzo, Shalom Bahbout, rabino principal de Nápoles e Italia del Sur, dirigió una carta a los gobernadores de las seis regiones que comprendía el Virreinato de la antigua España—Sicilia, Basilicata, Calabria, Campania, Molise, y Puglia—pidiéndoles que instituyan un feriado anual de «investigación y memoria” sobre la expulsión o conversión forzada de los judíos de esas regiones el 31 de octubre de 1541.
“La partida de esta gente, italianos nativos en todo su derecho, causó un daño grave a los patrimonios cultural, económico y social de las regiones del sur”, escribió Bahbout. Su carta acentuó que recordar este episodio— raramente estudiado o discutido seriamente en escuelas y universidades, o no estudiado ni discutido para nada—era importante no solo para judíos, sino también para promover tolerancia hacia todos los que son considerados diferentes o fuera de la corriente convencional de la sociedad.
Ahora bien, si bien los italianos del sur se olvidaron de los detalles de cómo sus ancestros trataron a los judíos locales cuya presencia en la península data de hace más de 2000 años, también se encuentran en el medio de un extendido – y también sorprendente- resurgimiento de la vida judía contemporánea.
Desde Roma hasta Palermo, la actividad religiosa judía está claramente en crecimiento, y festivales sobre temas judíos se han convertido en eventos comunes en todo el país. El último diciembre, para Januca, el exprimer ministro de ltalia Enrico Letta hospedó a su par israelí Binyamin Netanyahu y lo invitó a prender las luces de una menorá en Roma, y se encendieron velas en la elegante Piazza dei Martiri en Nápoles y en el Palazzo Steri de Palermo, el antiguo lugar del tribunal y prisión de la Inquisición Española.
Mientras tanto, los judíos de Italia – especialmente en Roma – han organizado grupos de auto-defensa para combatir ataques antisemitas.
Esto está motivado, por lo menos en parte, por el hecho que un número considerable de italianos sureños tienen suficientes razones como para sospechar o creer que sus ancestros fueron forzados a convertirse al catolicismo hace 550 años.
Algunos están interesados en explorar las raíces judías de sus familias, cosa que a la vez ha generado una ola de interés en la conversión – pero hay casos destacables de recientes conversiones de personas que no tienen en absoluto ancestros judíos.
Un templo reformista en Calabria está siendo liderado por la Rabina Barbara Aiello, una ítaloamericana que volvió recientemente al lugar en que su padre nació en Serrastretta después de haber pasado años trabajando en Milán.
Los judíos italianos han sentido mucha opresión—“ghetto” es, por supuesto, una palabra italiana, usada originalmente para describir el área restringida en Venecia donde se permitía a los judíos vivir – desde el tiempo de la Inquisición en adelante hasta el período fascista, cuando Benito Mussolini dictó leyes raciales más restrictivas que las de Berlín.
Pero, si bien es cierto que hubo y todavía hay antisemitas italianos, también es cierto que los italianos nunca participaron de los movimientos antisemitas populares europeos, fueren racistas o nacionalistas, de los siglos 19 y 20 que llevaron a episodios como el caso Dreyfus en Francia o nazismo en Austria y Alemania.
Durante 1914, antes del estallido de la primera guerra mundial, el país fue liderado por dos primeros ministros judíos, Alessandro Fortis y Luigi Luzzatti; dos décadas después, las autoridades italianas se negaron a unirse a los nazis para perpetrar el asesinato en masa de judíos.
El ghetto es ahora un hervidero de turistas – extranjeros e italianos, judíos y gentiles – y hay muchos restaurantes kasher, algunos de ellos muy buenos realmente y frecuentados por personas de alta posición económica, no judías. El hecho que el Papa Francisco es tan abiertamente filosemita ayuda mucho, y sigue a dos papas anteriores con la misma tendencia.
Las acciones más conocidas de la autodefensa judía fue la ocupación de la corte militar donde el asesino nazi Erich Priebke estaba siendo juzgado a mediados de 1980, luego de su extradición de Argentina. Al final fue sentenciado a cadena perpetua. La segunda acción fue el asalto a la oficina principal neofascista en noviembre de 1992, en Via Domodossola. El primer episodio está bien documentado; el segundo, no tanto.
Toda la imagen de los judíos romanos se ha transformado de víctimas a tipos duros. “Estamos hartos de ver esvásticas y graffiti,” “Todo aquél que piense que los judíos están asustados está cometiendo un error.”
Esto es un recordatorio que los judíos italianos siempre han sido parte intima de la historia del país—y quizá un signo que Italia junto con sus líderes judíos bravos e imaginativos, puede servir de modelo al resto de Europa, e inspirar el mismo tipo de resurgimiento entre judíos de otras partes del continente.
En medio del creciente antisemitismo en Europa Occidental, los judíos italianos muestran un sorprendente resurgimiento
30/Abr/2014
Radio Jai, Por Michael Ledeen